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La fiesta verde (crónica)

La semana pasada navegaba por las redes sociales y una invitación captó mi atención: “La fiesta verde”. Entré al evento en Facebook y vi una imagen que decía #ADOPTAUNARBOL. Inmediatamente le llamé a Jorge, mi mejor amigo, para saber de su disponibilidad ese día para que me acompañase con su grata presencia. 

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Así, el sábado 20 de junio me encontré con Jorge para encaminarnos al evento en Colectivo Milpa (Cholul), a pesar de que el cielo estaba por derramarse, nada nos detuvo.

Llegamos al evento, la música era agradable, y a diferencia de muchos eventos, el volumen era el ideal (se podía entablar perfectamente una conversación con alguien sin tener que gritar), era un lugar amplio, al aire libre.

Entre muchos árboles se encontraba un piso redondo, en donde habían personas vendiendo sus productos artesanales, naturales y orgánicos.

Me entretuve un buen rato escuchando descripciones de jabones sin químicos, aceites para el cuerpo y otros productos que con solo escucharlos ya quería probarlos todos. Me enamoré de un jabón de sandía de Oleva Cosmética, en donde muy amablemente me atendieron y me sedujeron con todos los aromas de sus productos. No pude evitar comprarles uno de sus maravillosos jabones (y digo maravilloso, porque ya lo probé y me conquistó aún más).

A un lado de aquel puesto estaba David Robertson, quien imparte cursos de huertos orgánicos en casa. Me enseñó un montón de semillas que se cultivan fácilmente en un patio y dan alimentos sanos y deliciosos. En un aparador de madera habían verduras frescas y algunas plantas como la menta.

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Después, nos dirigimos a un espacio donde había un montón de gente, pues ahí nos dijeron que se podía adoptar un árbol. Elegí un Neem, pues aparte de todos los usos que tiene, da una sombra muy bonita y crece muy rápido. Me explicaron cómo debía sembrarla y cuidarla.

Comenzó a llover y me impresionó que, a pesar de que cada vez llovía más, la gente estaba ahí y todos estábamos muy contentos. Me llamó la atención este hecho pues en otros eventos al aire libre a los que he asistido, la gente huye: en éste no. Todos mojándose, pero felices.

Después de un rato de estar ahí no pude evitar probar el agua de pepino con limón, ya que, a cambio de cinco pesos, te daban un vaso de esta bebida refrescante.

Si no hubiera sido por las prisas de mi amigo, me habría quedado hasta el final del evento, el cual espero que se repita pronto. Me fui muy contenta y satisfecha pues pienso que fue un evento logrado y con una propuesta que hoy en día la sociedad necesita.

La fiesta verde (cuyo nombre pudiera ser ambiguo por el mal uso que se le ha dado a esta palabra) fue exactamente eso: ecología, conciencia ambiental, frutas, verduras, agua de pepino y mucha gente bonita.

(Para más información de los cursos de huertos orgánicos: https://www.facebook.com/colectivomilpa , jabones Oleva: https://www.facebook.com/profile.php?id=100004752990983 )

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