Bad Bunny en el Super Bowl: Rompiendo Esquemas

Bad Bunny en el Super Bowl: Rompiendo Esquemas

La presencia de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl no solo encendió el escenario; también abrió un debate cultural. ¿La aparición de una figura latinoamericana en uno de los eventos más vistos del planeta representa verdaderamente a toda una cultura en el escenario global o responde a una estrategia de la industria para proyectar inclusión?

Bad Bunny hizo historia en el «half-time» del Super Bowl https://youtu.be/G6FuWd4wNd8?si=U8Op8850B2-t9tOr

El show de medio tiempo del Super Bowl ha sido históricamente dominado por artistas anglosajones y narrativas alineadas con la cultura estadounidense tradicional. Sin embargo, el crecimiento del mercado latino en la industria musical global ha transformado el panorama del entretenimiento internacional.

Hoy, el puertorriqueño no es marginal en el espectáculo global: es tendencia, es negocio y es identidad.

Una estrategia global… pero con mensaje

Para Diego Levet, estudiante de la carrera de Empresas de Entretenimiento, el fenómeno no puede analizarse en términos absolutos.

“Creo que es un poco de ambos. Es una estrategia global; finalmente la globalización de la música y el mensaje del show de Bad Bunny va más allá de eso. Su mensaje es de más amor, menos odio; todos somos americanos. Incluso mencionó a todos los países de América.”

La postura de Diego introduce una lectura híbrida: sí existe una lógica comercial detrás de la elección del artista, pero el mensaje artístico trasciende el cálculo de mercado.

En un contexto donde el entretenimiento funciona como una industria multimillonaria, la inclusión también puede ser rentable. Sin embargo, el discurso del espectáculo —centrado en unidad continental e identidad compartida— sugiere una intención cultural que rebasa lo puramente estratégico.

¿Un quiebre en la narrativa tradicional del Super Bowl?

Para Patricio Gómez, también estudiante de Empresas de Entretenimiento, el impacto fue más contundente.

“Totalmente creo que Bad Bunny representó a la cultura latinoamericana. Bad Bunny se salió de lo que representa el Super Bowl, quiso enviar un mensaje. Es un artista que lleva de la mano su cultura y sabe que es algo importante.”

Desde esta perspectiva, el artista no solo participó en el evento: transformó su significado.

El Super Bowl ha sido durante décadas un símbolo de poder cultural estadounidense. La irrupción de una figura latina cantando en español ante millones de espectadores implica, para algunos, una reconfiguración simbólica del escenario global.

Inclusión genuina o marketing cultural

La discusión no es nueva. En los últimos años, la industria del entretenimiento ha sido cuestionada por adoptar discursos de diversidad e inclusión como parte de estrategias de posicionamiento de marca.

El show de medio tiempo del Super Bowl es una vitrina internacional donde convergen música, identidad, política y mercado. En este contexto, la presencia de Bad Bunny puede leerse de dos formas: como un reflejo del crecimiento real del mercado latino o como una adaptación estratégica del espectáculo a nuevas audiencias globales.

Sin embargo, la diferencia radica en el mensaje. Cuando un artista utiliza el escenario para hablar de identidad, unidad y pertenencia continental, el espectáculo deja de ser solo entretenimiento y se convierte en narrativa cultural.

El espectáculo como espejo de una generación

Más allá de la estrategia industrial, el impacto simbólico es innegable. Millones de personas cantando en español en uno de los eventos deportivos más vistos del mundo reconfigura imaginarios culturales.

La pregunta ya no es únicamente si la industria busca verse inclusiva. La cuestión central es si el público resignifica el espectáculo como propio.

En ese cruce entre mercado y cultura se encuentra el verdadero debate: ¿quién controla el significado del show, la industria o la audiencia?

El medio tiempo del Super Bowl dejó algo claro: la identidad latina ya no es un segmento aislado dentro del entretenimiento global. Es una fuerza cultural con capacidad de ocupar el escenario principal y generar conversación mundial.

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