El sarampión, una enfermedad viral que parecía controlada en México desde mediados de los años noventa, vuelve a encender las alertas sanitarias. Esto debido a la disminución en las tasas de vacunación y el aumento de casos importados. Especialistas advierten que la baja cobertura inmunitaria podría facilitar nuevos brotes en distintas regiones del país.
Aunque comúnmente se asocia con la infancia, los recientes casos han llegado a afectar a jóvenes y adultos que no cuentan con un esquema completo de vacunación.
¿Qué es el sarampión y cuáles son sus riesgos?
El sarampión es una enfermedad viral que se transmite por vía aérea a través de gotas respiratorias al toser o estornudar. Considerada uno de los virus más contagiosos del mundo.
Sus síntomas incluyen fiebre alta, un sarpullido característico de la enfermedad, tos persistente, escurrimiento nasal, y conjuntivitis. Sumado a ello, el virus puede derivar en complicaciones graves como neumonía, encefalitis e incluso la muerte.
Como nos menciona Diana, estudiante de medicina en la Anáhuac Mayab, el mayor riesgo que representa el sarampión es que es una enfermedad altamente contagiosa y afecta especialmente a menores de cinco años y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Causas del brote
Las autoridades sanitarias han confirmado que los casos recientes de sarampión en México han generado hospitalizaciones, particularmente en personas sin esquema completo de vacunación.
Uno de los principales factores detrás del rebrote del sarampión es la caída en las tasas de vacunación. Para mantener la “inmunidad colectiva”, es necesario que al menos el 95% de la población esté vacunada. Cuando este porcentaje disminuye, el virus encuentra condiciones ideales para propagarse.
De igual manera, Laila Ocampo nos menciona que «la principal causa es la disminución en la vacunación. En los últimos años se ha perdido continuidad en las campañas de vacunación y muchas personas no le dan la importancia necesaria. Esto provoca que el virus pueda volver a circular con mayor facilidad, infectar a más personas y generar nuevos brotes de la enfermedad».

La vacuna triple viral: La principal protección contra el sarampión
La herramienta más eficaz para prevenir el sarampión es la vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis.
Con dos dosis, la vacuna ofrece hasta un 97% de efectividad y protección de por vida. Gracias a las altas coberturas de vacunación, México logró erradicar el virus en 1995 ; sin embargo, el descenso en la aplicación de vacunas ha permitido que reaparezcan casos.
Los expertos coinciden en que recuperar niveles óptimos de inmunización es fundamental para evitar un brote mayor.
Laila Ocampo nos menciona que «la vacunación es muy importante porque ha permitido erradicar o casi erradicar enfermedades graves, como la viruela.
Si la mayoría de la población se vacuna, se evita que resurjan enfermedades que ya estaban controladas y se previenen nuevos brotes, como el que ocurre actualmente con el sarampión. Además, la vacunación protege no solo a la persona inmunizada, sino también a la comunidad en general».

Medidas de prevención ante posibles brotes
Algunas medidas de prevención dadas por Laila Ocampo son:
- Usar cubrebocas.
- Lavarse las manos con frecuencia.
- Cubrirse con el codo al estornudar o toser.
- Evitar el contacto directo con personas enfermas.
- Aislarse en caso de presentar síntomas.
De igual manera, resulta importante verificar la cartilla de vacunación de niños, adolescentes y adultos; y acudir a centros de salud ante cualquier síntoma compatible. La vigilancia epidemiológica permite detectar casos tempranos y aislar a los infectados para frenar la transmisión de sarampión en México.
El sarampión no es una enfermedad leve. A pesar de contar con una vacuna segura y efectiva, la reducción en coberturas inmunitarias ha permitido su reaparición. Especialistas subrayan que la prevención depende tanto de las autoridades sanitarias como de la responsabilidad individual y colectiva.
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