El futbolista brasileño Vinícius Júnior habría sido víctima de un nuevo episodio de presunta discriminación durante un encuentro reciente frente al Benfica, en un incidente que involucra al jugador argentino Gianluca Prestianni. De acuerdo con lo reportado, el futbolista del conjunto portugués, al no poder confrontarlo con el balón, lo habría increpado con expresiones de carácter racista.
El caso vuelve a colocar en el centro del debate un problema que persiste en el fútbol internacional. “El deporte es el esperanto (idioma universal) de todas las razas”, escribió el francés Jean Giraudoux antes de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, una competencia que marcó un parteaguas histórico, especialmente por la actuación de Jesse Owens frente al régimen nazi encabezado por Adolf Hitler.
La reflexión de Giraudoux resurge en un contexto en el que el fútbol, considerado la disciplina más vista y practicada en el mundo, enfrenta reiterados episodios de racismo tanto dentro como fuera de los estadios. Aunque el ideal plantea al deporte como un espacio de integración multiétnica, los hechos recientes evidencian que aún se presentan manifestaciones de odio y descalificación por motivos raciales.
Tras lo sucedido, el Benfica expresó su respaldo a Prestianni, mientras que el Real Madrid manifestó su apoyo a Vinícius Jr. Por su parte, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, condenó el presunto acto racista a través de redes sociales. El episodio generó reacciones en distintos sectores del fútbol internacional, incluyendo mensajes de apoyo hacia el atacante brasileño por parte de figuras y clubes.
No es la primera ocasión en que Vinícius Jr enfrenta situaciones de este tipo. El jugador ha denunciado anteriormente manifestaciones racistas provenientes de tribunas y rivales. En el encuentro ante Benfica, además de ser protagonista por el presunto incidente, destacó en el plano deportivo con una jugada determinante que dio la victoria a su equipo. Posteriormente, celebró el tanto de manera efusiva, un gesto que generó incomodidad entre algunos sectores, aunque ello no justifica ningún tipo de expresión discriminatoria.
El debate también ha alcanzado a otros futbolistas afrodescendientes, ante cuestionamientos sobre la respuesta colectiva frente a este tipo de hechos. Especialistas y analistas han señalado que el racismo en el fútbol no es un problema individual, sino estructural, que requiere una reacción conjunta de jugadores, instituciones y organismos rectores.
En ligas europeas, se estima de manera no oficial que entre el 20 y el 25 por ciento de los futbolistas son afrodescendientes, muchos de ellos figuras determinantes en sus equipos. Este dato dimensiona el alcance de una problemática que trasciende casos particulares y que interpela a toda la industria del deporte.
“El odio entre las razas no forma parte de la naturaleza humana; más bien es el abandono de la naturaleza humana”, afirmó Orson Welles, una reflexión que vuelve a cobrar vigencia ante episodios como el que involucra a Vinícius Jr.
Mientras se analizan posibles sanciones y medidas disciplinarias, el caso reabre la discusión sobre la eficacia de los protocolos contra el racismo y la necesidad de fortalecer mecanismos que garanticen entornos libres de discriminación. La frase de Giraudoux, evocada nuevamente en este contexto, resume la aspiración pendiente: que el fútbol sea verdaderamente “el esperanto de todas las razas”.