Hernán Cortés vuelve a México, pero ahora en lienzo

Hernán Cortés vuelve a México, pero ahora en lienzo

La obra, donada por descendientes del conquistador, destaca por el simbolismo del escudo del Marquesado del Valle de Oaxaca y reaviva el debate sobre la memoria histórica en México.

En febrero de 2024, gracias al esfuerzo conjunto de las secretarías de Relaciones Exteriores y Cultura federal, el Consulado General de México en San Francisco, California, recibió un óleo sobre tela que pertenecía a la colección de la familia mencionada, como parte del patrimonio nacional.

El Museo Nacional de Historia (MNH), ubicado en el Castillo de Chapultepec, incorporó recientemente a su acervo un retrato histórico de Hernán Cortés, donado por la familia Pignatelli Aragona Cortés, descendiente del conquistador. La pieza ya forma parte del patrimonio nacional y ha generado conversación por el simbolismo que contiene.

Aunque el cuadro muestra a Cortés en su madurez, el director del museo, Salvador Rueda Smithers, explicó que el elemento más relevante no es el personaje en sí, sino el escudo de armas del Marquesado del Valle de Oaxaca, otorgado por Carlos I de España en 1525.

El escudo incluye elementos que reflejan el poder político y militar de la época: la corona de Moctezuma aparece por encima de las de Cuitláhuac y Cuauhtémoc, además de representar las cabezas de distintos señoríos indígenas como Tacuba, Texcoco, Coyoacán, Tlatelolco, Xochimilco, Churubusco, Chalco e Iztapalapa. También incluye una frase en latín que hace referencia a la idea de que Dios fortaleció su brazo en sus actos, lo que refuerza la visión religiosa con la que se justificó la conquista.

De acuerdo con Rueda Smithers, Hernán Cortés es una figura que ha oscilado entre la admiración y la antipatía a lo largo de la historia. Por ello, señaló que el museo tiene la responsabilidad de conservar la memoria histórica con imparcialidad y buen juicio, sin caer en posturas ideológicas extremas.

Ante esta noticia, estudiantes de la Universidad Anáhuac Mayab compartieron su postura.

Victoria Reyes, estudiante de Ingeniería Civil, comentó que considera importante que la obra esté en un museo nacional. “Nos guste o no, es parte de nuestra historia. No se trata de glorificarlo, pero tampoco de borrar lo que pasó. Creo que lo importante es cómo se explica”.

Por su parte, Anna Paz, de Ingeniería en Animación, destacó el impacto visual del escudo. “Es muy fuerte simbólicamente. Más que un retrato, parece una declaración de poder. Te habla mucho de cómo se construía la narrativa en ese tiempo”.

Finalmente, Diego Reyes, estudiante de Gastronomía, señaló que este tipo de piezas pueden generar debate entre los jóvenes. “Cortés es un personaje que divide opiniones, pero si se contextualiza bien, puede ayudarnos a entender mejor nuestras raíces y todo lo que vino después”.

La llegada del retrato no solo amplía la colección del museo, sino que también reabre la conversación sobre cómo se debe recordar y presentar el pasado en la actualidad.

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