FILEY 2026. ¿Por qué seguimos buscando refugio en el papel?

FILEY 2026. ¿Por qué seguimos buscando refugio en el papel?

Poster FILEY 2026
FILEY 2026

Con el objetivo de consolidar el pensamiento crítico y la narrativa transmedia, la comunidad de la Universidad Anáhuac Mayab participó activamente en la FILEY 2026, celebrada del 1 al 8 de marzo en el Centro de Convenciones Siglo XXI.

Comunicación Institucional

Figuras como Juan Villoro, Elsa Cross y la UABC como invitada de honor, transformó la capital yucateca en un laboratorio de ideas donde estudiantes y académicos conectaron a través de más de 600 talleres, conferencias y encuentros artísticos que reafirmaron la vigencia de la lectura en la era digital.

En plena era de la inteligencia artificial y el scroll infinito. Lo que vimos este año no fue solo una venta de libros; fue una manifestación de identidad.

Más allá de la lectura: Un espacio de pertenencia

Para el estudiante promedio, la feria no es solo sobre literatura técnica o clásicos obligatorios. Es el espacio donde el fandom de la literatura, los entusiastas del diseño editorial y los analistas de la comunicación convergen.

Particpantes FILEY
Aficionados de literatura
Stand Anahuac Mayab
Stand Universidad Anáhuac Mayab

En el evento se pudo observar cómo los pasillos vibraron con una energía distinta, la de una generación que busca experiencias más que productos.

De la Cátedra al tacto

La FILEY nos revela la revalorización de lo tangible. En una realidad donde todo es efímero, el libro físico se ha convertido en un estandarte de pausa y resistencia.

Los talleres de periodismo y las presentaciones de marca editorial en la feria demostraron que el contenido de valor sigue siendo el rey, sin importar el soporte.

El puente generacional

Pocas veces coinciden de forma tan natural la experiencia del docente y la energía del estudiante. Compartir la misma fila en espera de un autor, el aprendizaje sale del aula y se vuelve una vivencia compartida; un experimento social donde lo que importa es la historia, no el cargo.

Al final, la FILEY nos recuerda que, aunque la tecnología cambie las reglas del juego, la necesidad humana de contar y escuchar historias permanece intacta.

El mensaje es claro. La cultura en Yucatán no es un evento en el calendario, es un estado mental que se construye entre todos.

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