Share, , Google Plus, Pinterest,

Print

Posted in:

La educación en México

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.”- Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

En los últimos años se ha hablado largo y tendido sobre una de las propuestas más controversiales del gobierno de Enrique Peña Nieto, la Reforma Educativa, uno de los tópicos que más polémica levantaría desde el inicio del sexenio, ya que la educación es uno de los principales problemas en México, e involucra un entramado de complicaciones políticas, burocráticas, técnicas, ideológicas, entre otras tantas que han dejado la reforma en solo palabras vanas.

Si bien se ha discutido mucho de este tema, hoy vengo a presentar el problema de la educación en México desde otro punto de vista, tratando de evitar meterse en terrenos de política o burocracia, ya que lo que debería importar realmente es como se debería solucionar esta gran dificultad, que en mi opinión es una de las causas más profundas del rezago y los problemas en todos los ámbitos que atraviesa este país.

Muchas corrientes apoyan la idea de imitar otros modelos educativos, de países que lideran los rankings en diversos estudios que miden la calidad educativa a nivel internacional. En mi opinión esta tendencia a la imitación no es capaz de solucionar los problemas. La razón de este pensamiento es que esos sistemas funcionan, porque están adaptados al estilo de vida, a la cultura y a la realidad social de esos países, priorizando el aprendizaje. Copiar esos modelos sería intentar pasar de descubrir la rueda a intentar llegar a la luna, ya que nuestros constantes cambios de modelo, junto con obstáculos como la corrupción y las luchas por imponer ideologías, nos mantienen atrasados en comparación a los países líderes en educación e innovación.

No es que esos países sean mejores o que nuestra cultura sea lo que nos está frenando, más bien que no se ha trabajado en crear un modelo que sea para nuestro país en el que se busque el desarrollo integral, humanístico y competitivo de la infancia y juventud mexicanas ¿A qué me refiero con este desarrollo? Desde mi experiencia y mi manera de ver el mundo, la educación debería estar centrada en varios ejes: Investigación científica, impulso a las artes y desarrollo de la cultura del deporte. Implícitos en estos vendrían la adquisición de conocimientos y habilidades básicas, así como una formación cívica y personal que permitirían salir adelante a los individuos y al país.

Primero, la investigación científica. Con esto me refiero a la promoción y al apoyo a la creación de centros y programas que fomenten el interés por la investigación, la innovación, generación de ideas y el pensamiento lógico, creativo y crítico. México necesita de gente capaz de aportar ideas nuevas, de proyectos que busquen resolver problemáticas. Fomentar la lectura, crear un interés por la ciencia desde pequeños, aportar oportunidades y herramientas de vanguardia que permitan este desarrollo debería ser prioritario.

Impulso a las artes. El arte aporta muchísimas cosas en la formación de una persona, ya sea la música, la danza, las artes plásticas, el teatro, la literatura etc. En estas se desarrolla disciplina, pasión, cultura, y algo muy importante, creatividad. Se necesita cambiar la manera de pensar y de ver el mundo, y ese pensamiento divergente y original que se puede desarrollar a través del arte es necesario. George Bernard Shaw, escritor irlandés decía “El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable”. Cambiar la manera en que se enseñan las artes, que sean algo llamativo desde la más temprana edad, enseñando con la libertad que la práctica artística requiere, dando oportunidades de demostrar los talentos y de crecer en su disciplina, debería ser el enfoque que se necesita.

La cultura del deporte. Este es un punto en el que pensé mucho después de los Juegos Olímpicos pasados, en el que México obtuvo menos medallas de lo esperado. Esto no es culpa de los atletas, que arduamente trabajaron durante toda su vida para llegar ahí. El problema es que esos atletas de élite son una minoría. ¿Cómo es posible que países con una población menor tengan muchos más atletas que destaquen en diversas categorías? Hace falta que el deporte se convierta en prioridad no solo para la educación sino para la salud. México encabeza las listas de obesidad y obesidad infantil. El sedentarismo y las enfermedades que trae son un problema social, que afecta a la economía, al desarrollo y a la vida de todos. Es necesario que el deporte sea algo obligatorio en las escuelas, y no me refiero a una clase donde corran y jueguen por media hora, sino a un entrenamiento formal, que como tal exija disciplina, de entrenamiento, de alimentación, de sueño; constancia, espíritu de competición, siempre dentro de las normas, trabajo en equipo, etc. Se deben crear centros de atletismo, de natación, de los deportes grupales populares, de artes marciales, etc. El deporte enseña muchas cosas y es una práctica para toda la vida, que promueve la buena salud y una sana formación personal.

Estos tres ejes deben ser la base del desarrollo y de la educación en México. ¿Cómo combatir la pobreza, la obesidad, la desventaja competitiva frente a otros países, la drogadicción y la vinculación con grupos delictivos? Brindemos espacios y actividades donde se pueda alcanzar un desarrollo personal en ambientes sanos, que estimulen el deseo de aprender y de competir, de salir adelante. Se debe promover el trabajo en equipo, la perseverancia, la curiosidad, los valores cívicos. El cambio y los resultados no serán inmediatos, pero lo mejor es lo que tarda en llegar, pero se tiene que empezar. Se necesita un cambio, que los mexicanos que destaquen en cualquier área, no sean una excepción. No todos pueden llegar a ser científicos con Premios Nobel, grandes compositores o ganadores de algún mundial, pero todos pueden y deben tener el espíritu emprendedor, creativo y competitivo que nuestro país necesita.

 

Por: Carlos Sánchez Rosado

Fuente de la imagen: blogs.iadb.org

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *