Desórdenes alimenticios… más que un problema de peso

Desórdenes alimenticios… más que un problema de peso

La OMS  señala que alrededor de 450 millones de personas padecen trastornos mentales y de conducta a nivel mundial.

Así, en una mundo donde constantemente nos vemos obligados a seguir los moldes impuestos por la sociedad, un problema en peligroso aumento se encuentra a la vista: los desórdenes alimenticios. Concretamente, la anorexia y bulimia, males que se relacionan con la restricción de alimento y que son los principales trastornos de conducta alimentaria.

Aún no existen razones concretas de lo que lleva a que una persona tenga un trastorno alimenticio. Lo que sí se sabe es que son enfermedades mentales con factores biológicos, emocionales, psicológicos e interpersonales.

Este desorden ya no respeta edad, sexo ni clase social, es un problema que inicia en privado, se esconde, y para el momento en que la situación es evidente, a veces, es demasiado tarde. ¿Por qué llegar a estos extremos? ¿Qué nos ha llevado tan lejos para que, mientras miles de personas luchar por subsistir y conseguir un poco de comida, otras personas que cuentan con el privilegio de tenerla luchan por evitarla?

Si bien es una enfermedad mental, considero que la sociedad es la más influyente en esta cuestión, ya que es lo que nos moldea y finalmente nos propone lo que está bien o mal. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de tomar decisiones, pero en un mundo donde finalmente lo que se ve es lo que se juzga, demasiadas personas se dejan llevar por la «moda», si así puede llamarse.

Vivimos en una sociedad donde comentar que se está a dieta es algo normal y en la cual tener exceso de peso es objeto de discriminación y burlas, mientras que la delgadez es objeto preciado por lo cual se lucha  y rinde frutos con halagos. Finalmente deja de ser una cuestión de peso y se torna en una situación de control y miedo a dejar lo que se conoce por temor a ser juzgados.

Éste no es un problema fácil de erradicar y quienes lo sufren muy probablemente arrastren las consecuencias el resto de sus vidas. Cada persona consciente de este problema debe reflexionar si es necesario el sacrificio para entrar en los moldes establecidos los cuales sólo nos convierten en una especie de clones, o si, mejor áun, queremos erradicar problemas como éstos y vivir auténticamente.

 

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