La equidad en forma de una antorcha

La equidad en forma de una antorcha

Enriqueta Basilio marcó la historia del mundo al ser la primera mujer en llevar la antorcha olímpica y en encender un pebetero olímpico en los Juegos Olímpicos, celebrados en México de 1968.

La única ilusión que “Queta” Basilio tenía, era competir en los XIX Juegos Olímpicos de México, bautizados como “La Olimpiada de la Paz”. Ella nunca pensó que, siendo la primera mujer en encender el pebetero, México se convertiría en el país del cambio, modificando una tradición tan importante como la figura de un hombre llevando la antorcha.

Lo que México quería, era transformar su imagen, buscando contrarrestar las críticas de que un país tercermundista no podía realizar unas olimpiadas. Lo que se pretendía era abrir sus puertas al mundo y que observaran los deportes, la economía, la educación y otros aspectos destacables del país.

Al principio, Enriqueta admitió que su presencia como mujer no fue recibida con mucho gusto por parte de algunos hombres, pero sin importar eso, el día llego y el 12 de Octubre del 68, el Estadio Olímpico Universitario y su público, fueron testigos de la Diosa Voladora subiendo 93 escalones.

Algunos años después, ella declaró que, el momento en el que su pie tocó el primer escalón, se perdió en ella misma, sin escuchar ni ver nada, solo subiendo los escalones que estaban hechos a su medida.

Tras cincuenta años, Enriqueta Basilio recuerda con nostalgia lo afortunada que fue, al tener el honor de encender la flama en el Maratón del Estadio Olímpico Universitario en la Ciudad de México.

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