En este próximo Mundial 2026, vemos cómo la pasión futbolera tiene que enfrentarse a un cambiante algoritmo digital que está modificando totalmente la forma de vivir el torneo.

¿Negocio o exclusión?
Entre más se acerca la fecha de inicio del mundial 2026, se empieza a sentir una emoción entre los fanáticos; para muchos es el sueño de la vida ver a sus respectivos equipos jugar. Tristemente, muchas personas no lograrán cumplir este sueño este año, ya que la realidad económica complica la compra de estos boletos. En un reciente reporte de CNN, se entrevistó a Francisco Javier Ferreira, que comentó: “Para la realidad económica de México, solo las personas que tienen más recursos podrán entrar…”, ya que los precios para partidos en México han sobrepasado niveles históricos. Esto causa que a muchos aficionados ya no les sea posible asistir y que se convierta en un evento solo para los que sí pueden pagar, no algo universal como siempre se promociona el mundial.
Infraestructura inconclusa
Se podría considerar que una de las razones por las cuales los boletos han subido de precio es por el trabajo extenso que se ha venido realizando en varios estadios del país. Se han publicitado mejoras en asientos, baños e infraestructura en general, lo que siempre es bueno, ya que sabemos que para ser host, los estadios tienen que dar la talla.
El País reportó que el Estadio Azteca, en donde se realizará la inauguración del mundial, no estará completado al 100%, ya que han contado con varios retrasos. El mismo dueño del estadio comentó que serán detalles mínimos los que harán falta; esto otra vez nos deja entender que la importancia se la están poniendo al exterior, a lo estético. Muchas personas han demostrado descontento hacia esto, ya que ¿cómo es posible que lleven dos años (o inclusive más) de renovaciones para prepararse y aun así no se han culminado?

El mundial de los likes
Como cualquier evento masivo hoy en día, este mundial no se escapa de la hipercomercialización, y esto sentimos que ha llegado a afectar la esencia del futbol. Ahora, más que ver a aficionados, ves a varias personas tratando de agarrar el ángulo perfecto de una jugada. Ahora vemos que hay una mayor necesidad de mostrar todo lo que hacemos; espacios cuyo destino eran ‘fan zones’ ahora se convirtieron en espacios improvisados para que influencers hagan sus reviews del evento y muestren sus bailes de TikTok.
Cabe recalcar que en mundiales anteriores no se sentía esta enorme presencia de influencers y ya se ve cómo está afectando la experiencia de los verdaderos fanáticos. Antes un fan podía aspirar a estar cerca de la cancha y sus jugadores favoritos, pero ahora vemos cómo marcas compran palcos VIP o zonas enteras de asientos y se los regalan a influencers a cambio de publicitarlos. Se crea un resentimiento con el fan, que ahora tiene que estar mucho más atrás y, por cierto, le costó mucho dinero estar ahí, y con el influencer al que le regalaron todo.

Mientras el algoritmo nos mantiene ocupados con todos los videos virales acerca del cercano mundial 2026, la realidad nos devuelve estadios incompletos y un deporte que se vuelve un lujo impagable para quienes le dieron vida, sus verdaderos fanáticos. Como María al cuadrado, nuestra responsabilidad es recordarles que el fútbol realmente le pertenece a la gente, no al algoritmo.
Video complementario: https://youtu.be/FV_xMiN8PPM