No dejemos que de una masacre pase a la tragedia

No dejemos que de una masacre pase a la tragedia

En las últimas semanas Nueva Zelanda ha sufrido lo que llaman “shooting” en dos mezquitas, el saldo final es que 50 personas han perdido la vida, a manos de una persona, que en mi opinión, debería tener la pena de muerte. Sin embargo, no vine a hablar del castigo que merece, quiero hablar sobre Jacinda Ardern, primera ministro de Nueva Zelanda al reaccionar con una imposición prohibitiva de todas las armas: rifles de asalto, semi-automatica de grado militar y partes que conviertan armas a semi-automático de grado militar.

Esto a muchos les parecerá razonable y con buenas intenciones. Pero, es algo peligroso y que debe revertirse. Muchos neozelandeses entregaron su arma voluntariamente al afirmar que nadie las necesita, ¿pero cual es el problema con esto? La problemática es que se quedan sin armas los ciudadanos buenos y responsables.

Lo otro que dicen es que “Tenemos la policía para protegernos, pero quién va a protegernos de ellos”. En los Estados Unidos existe el derecho a tener armas para protegerse del gobierno, mientras que la otra pregunta es: ¿qué pasa si no llegan a tiempo? Esto pasó en Nueva Zelanda, la policía tardó 36 minutos en capturar al terrorista desde la primera llamada. Eso no es todo, al prohibir el armamento hacen lo que este fascista quiere y estoy citando de su manifiesto.

“I chose firearms for the affect it would have on social discourse, the extra media coverage they would provide and the affect it could have on the politics of United states and thereby the political situation of the world. The US is torn into many factions by its second amendment, along state, social, cultural and, most importantly, racial lines. With enough pressure the left wing within the United states will seek to abolish the second amendment, and the right wing within the US will see this as an attack on their very freedom and liberty. This attempted abolishment of rights by the left will result in a dramatic polarization of the people in the United States and eventually a fracturing of the US along cultural and racial lines.”

Debemos hacernos la pregunta: ¿que pasaría si uno de los victimarios tuviera un arma? Eso es lo que pasó en la mezquita de Linwood cuando un victimario se fue contra el atacante: salvó muchas vidas. Lo sucedido fue horrible, aunque, no debemos dejar que las emociones superen la razón, la prohibición no funciona, al hacer esto solo ayudamos a la gente mala como el terrorista que tanto dolor causó.

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